Cables submarinos: Rusia y China luchan por el control de las rutas de Internet en los fondos marinos

Internet es la autopista mundial de la información donde gravitan todos los asuntos. A medida que más personas necesitan este medio de comunicación, se colocan más cables en el fondo del océano. Este fenómeno parece estar llamando la atención de los gobiernos de Beijing y Moscú.

Estos cables son la columna vertebral del tráfico de Internet, pero también son un tema delicado en términos de seguridad.

Imagen interior de cables submarinos

Los cables submarinos son la columna vertebral de Internet

Seguimos el crecimiento exponencial de este tipo de infraestructura. Los cables submarinos unen continentes, cruzan mares para llevar una señal a más y más usuarios. Si en 2015 solo se tendieron 9 cables submarinos, en 2020 el número se triplicó, se tendieron 28 cables hasta el fondo del mar.

Un enorme crecimiento que muestra cómo dependemos cada vez más de estas infraestructuras.

Explica un informe de la entidad Atlantic Council.

Hay cada vez más esfuerzos para comprar o influir en las empresas propietarias de estos cables, según el informe. Estos cables son clave para ahorrar. Por ejemplo, los cables submarinos Equiano y EllaLink "tienen un impacto económico potencial a largo plazo de hasta 500 millones de euros más" al año en la economía portuguesa.

Estas estructuras son una columna vertebral para el tráfico de Internet y también un punto de seguridad delicado.

Los gobiernos quieren controlar esta infraestructura submarina

Según el informe, el 59% de los cables submarinos están en manos de empresas privadas, mientras que “solo” el 20% de estos cables son de propiedad estatal o están gestionados por los gobiernos de diferentes países. Y es precisamente este porcentaje el que puede cambiar en los próximos años, a medida que crece el interés por las competencias de control y gestión de estos cables.

Las empresas privadas que administran estos cables pueden agregar "puertas traseras" o permitir que ciertas agencias de espionaje monitoreen el tráfico que pasa a través de estos cables submarinos. Un miedo que está llevando a diferentes países a centrarse en estos cables como parte de su estrategia de ciberseguridad, apunta el Atlantic Council.

Google es la empresa de tecnología privada que ha alimentado la mayoría de los cables submarinos en los últimos años. Sin embargo, también podemos encontrar empresas chinas como China Mobile, China Telecom, China Unicom o Huawei Marine.

Según el informe, estas empresas chinas, solo este año, ya han iniciado 44 proyectos de cables submarinos. Algunos de ellos son más ambiciosos como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y otros con un enfoque más local, como mejorar la red a través de Hong Kong.

Del lado ruso, la empresa estatal Rostelecom activó cables para conectar las islas periféricas rusas con el continente y Europa.

Es fácil pensar en Internet en un nivel abstracto debido a la nube y el ciberespacio. Pero aún depende de enrutadores y cables, y esto afecta la forma en que los datos viajan por el mundo. Esto es importante porque si tiene más datos viajando a través de sus cables o por su país, tiene más oportunidades de espionaje.

Justin Sherman, autor del informe, concluyó.

El espionaje en cables submarinos no es nada nuevo

El enfoque en las oportunidades de espionaje submarino no es teórico. Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros, tienen un largo historial de interceptación de cables submarinos para obtener información. En la década de 1970, la Agencia de Seguridad Nacional lanzó la Operación Ivy Bells, que implicó el uso de submarinos de ataque y buzos que arrojaron dispositivos de grabación a prueba de agua en cables submarinos cerca de las principales bases navales soviéticas en las Islas Kuriles.

Cada dos semanas, los buzos regresaban a los cables y recuperaban los dispositivos de grabación y la inteligencia que capturaron. La operación se prolongó durante años, hasta que un empleado de la NSA llamado Ronald Penton le contó a la KGB sobre el programa. Fue arrestado en 1985 y cumplió 30 años de prisión antes de ser liberado en 2015.

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