Este artículo ‘científico’ afirma que los pulpos vinieron del espacio

Se ha publicado un artículo que proponía una idea muy poco convencional. Había 33 nombres bajo el título de autores, y fue publicado por Progress in Biophysics and Molecular Biology en agosto de 2018. La revista está revisada por pares y está bastante bien citada.

El escritor científico Stephen Fleischfresser se suma a las obras de Edward Steele y Chandra Wickramasinghe.

Steele es un inmunólogo que tiene una reputación marginal por sus puntos de vista sobre la evolución que se basan en la adquisición de cambios genéticos determinados por la influencia del entorno en lugar de mutaciones aleatorias, en lo que él llama metalamarckismo.

Wickramasinghe, por el contrario, es conocido por confirmando la hipótesis de Sir Fred Hoyle que describe la producción de moléculas de carbono complejas en el polvo interestelar.

La tesis de la biología cometaria (cósmica) de Hoyle Wickramasinghe (HW) afirma que la dirección de la evolución se ha visto enormemente afectada por una bioquímica que no comenzó en la Tierra.

Wickramsinghe afirmó que “los cometas son los portadores y distribuidores de vida en el cosmos, y la vida en la Tierra surgió y se desarrolló como resultado de las aportaciones de los cometas”.

Esas aportaciones, argumentó Wickramasinghe, tampoco se limitan a una generosa cantidad de aminoácidos horneados en el espacio.

De hecho, comprenden virus que se insertan en los organismos, desencadenando su evolución en muchas direcciones.

El informe, titulado “Causa de la explosión cámbrica: ¿terrestre o cósmica?” establece que una lluvia de retrovirus extraterrestres jugó un papel importante en la diversificación de la vida en nuestros océanos hace casi 500 millones de años.

“Por lo tanto, los retrovirus y otros virus que se supone que se liberan en senderos de desechos cometarios pueden potencialmente agregar nuevas secuencias de ADN a los genomas terrestres e impulsar más cambios mutagénicos dentro de los genomas somáticos y de la línea germinal”, afirmaron los autores.

Durante este período, un grupo de moluscos llamados cefalópodos primero extendió sus tentáculos desde debajo de sus caparazones, ramificándose en una asombrosa variedad de tamaños y formas en lo que pareció un período de tiempo significativamente corto.

La genética de estos organismos es tan peculiar como los organismos que hoy incluyen pulpos, calamares y sepias, son tan extraños como los propios animales, debido en parte a su capacidad para editar su ADN sobre la marcha.

Los autores sugieren que estas rarezas genéticas podrían ser un signo de vida desde el espacio.

No de virus espaciales esta vez, sino de la llegada de genomas enteros congelados en estasis antes de descongelarse en nuestras tibias aguas.

“Así, no se debe descartar la posibilidad de que los huevos de calamar y / o pulpo crioconservados, llegaran en bólidos helados hace varios cientos de millones de años”, afirmaron.

Los investigadores tienen serias reservas sobre un estudio reciente que sugirió que el pulpo puede haber llegado a la Tierra desde otro planeta.  (REUTERS / Jon Nazca)

Keith Baverstock de la Universidad del Este de Finlandia declaró que hay mucha evidencia que se alinea plausiblemente con la tesis de HW, como línea de tiempo de la aparición de los virus.

“Creo que este artículo justifica el escepticismo del valor científico de las teorías independientes sobre el origen de la vida”, dijo Baverstock.

“El peso de las pruebas plausibles, pero no definitivas, por muy buenas que sean, no es el punto”.

El editor de la revista Denis Noble declaró que ‘se necesita más investigación, lo cual es un poco insuficiente.

“A medida que la química y la biología espaciales adquieren mayor importancia, es apropiado que una revista dedicada a la interfaz entre la física y la biología fomente los debates”, dijo Noble.

“En el futuro, las ideas seguramente serán comprobables”.

Esta investigación fue publicada en Progreso en biofísica y biología molecular.

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