Estos científicos han descubierto la célula de vida más simple en el espacio interestelar

Vctor Rivilla y sus colegas en Centro Español de Astrobiología de Madrid han logrado un descubrimiento notable. En el espacio, los investigadores descubrieron un componente crucial del fosfolípido más simple. Los fosfolípidos son sustancias químicas que forman las membranas de todas las células de la Tierra, en caso de que no lo supieras. El equipo analiza su descubrimiento del componente fosfolípido, conocido como etanolamina, en una preimpresión que no ha sido revisada por pares, y señala que este resultado muestra que todos los antecedentes de la vida podrían haber comenzado en el espacio.

Estos ingredientes de construcción, que incluyen aminoácidos, precursores de proteínas y moléculas que pueden almacenar información en forma de ADN, han sido detectados y registrados por astrónomos. Sin embargo, hay otro componente crucial para la vida: sustancias químicas que pueden crear membranas capaces de encerrar y preservar moléculas de vida en compartimentos conocidos como protoceldas. En el espacio, nunca se han descubierto fosfolípidos. Hasta el descubrimiento de Rivilla y sus compañeros.

Universo de la NASA en Twitter: Sagitario B2

Los investigadores estudiaron la luz de Sagitario B2, una nube interestelar de gas y polvo ubicada a 390 años luz del núcleo de la Vía Láctea. La fórmula química de la etanolamina es NH2CH2CH2OH. Los investigadores calcularon el espectro que debería emitir esta sustancia química a las gélidas temperaturas que se encuentran en las nubes. A continuación, buscaron pruebas obvias de este espectro en la luz que había viajado a través de la nube, lo que descubrieron. “Esto no solo tiene consecuencias cruciales para las ideas sobre el origen de la vida en la Tierra, sino que también tiene ramificaciones para otros planetas y satélites habitables en todo el Universo”, afirmaron los investigadores.

Los astrónomos han descubierto previamente etanolamina en meteoritos. Algunos argumentan que se generó exclusivamente a través de una extraña combinación de procesos en un asteroide padre, pero los investigadores aún no están seguros de cómo llegó allí.

La etanolamina, por otro lado, parece estar mucho más extendida, según un descubrimiento reciente.
La cabeza hidrófila de moléculas de fosfolípidos que se autoensamblan en las membranas celulares de la Tierra está formada por etanolamina. “La etanolamina podría haberse transmitido desde la nebulosa proto-solar a los planetesimales y cuerpos menores del Sistema Solar, y luego a nuestro planeta”, dijeron Rivilla y sus colegas a la revista Astronomy Magazine sobre su descubrimiento en las nubes interestelares.