Mujeres empresarias: No temas al cambio. No ‘gestione’ el cambio. Aceptar el cambio

Aceptar el cambio es bueno en todos los aspectos de nuestra vida. A los humanos intrínsecamente no les gusta el cambio, pero habrá muchas veces que tendrás que aceptarlo.

“El secreto del cambio es concentrar toda su energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”.

Sócrates

Todos sabemos que el cambio es difícil. Es difícil porque nos gusta nuestra zona de confort, y tendemos a hacer lo mismo una y otra vez, porque ya nos hemos acostumbrado a nuestra rutina. Puede ser un desafío, pero también produce efectos positivos. A menudo, la parte más difícil del cambio es aceptarlo y comenzar con él.

A continuación, presentamos algunas razones por las que el cambio no solo es bueno para nosotros, sino que también puede ser asombroso para nosotros:

  • Somos empujados más allá de nuestra zona de confort. La vida es más fácil cuando estamos en la seguridad de nuestra zona de confort. Ya tenemos una rutina, sabemos lo que va a pasar y estamos preparados para las consecuencias. Cuando estamos fuera de nuestra zona de confort, nuestras opiniones, creencias y suposiciones se ponen a prueba. Nos vemos obligados a encontrar nuevas formas de expresar quiénes somos y en qué creemos, y nuestra rutina seguramente variará.
  • Llegamos a experimentar más. El cambio es bueno porque abre una puerta completamente nueva de oportunidades para nosotros, oportunidades que conducen a nuevas experiencias. Estas experiencias conforman quienes somos hoy y para aquellos en los negocios pueden conducir a cosas realmente asombrosas.
  • Nos lleva por un camino de éxito, descubrimiento o mejora. Cambiar por cambiar no vale la pena, pero la mayoría de las veces, cuando cambiamos las cosas, las cambiamos para mejorar, para mejorar, avanzar, crecer o expandirse. A veces estamos implantando cambios para evitar desastres, ruinas, fracasos o desilusiones. Si la razón es correcta, también lo será la acción.
  • Descubrimos quiénes somos realmente. Cuando experimentas el cambio, descubres cosas nuevas sobre ti mismo. Averigua lo que quiere o no quiere; lo que puede y no puede manejar. Aprende sobre sus limitaciones, así como sobre sus capacidades y competencias, y a medida que hace frente a estos cambios, crece, se expande y le resulta más fácil de manejar en el futuro.
  • Llegamos a ser más flexibles. El cambio nos hace más adaptables. Cuando miramos hacia atrás al momento en que cambiamos algo en nuestra vida, podemos decir: “Lo hice antes, puedo hacerlo de nuevo ahora. No tengo miedo.” Comenzamos a tener éxito en situaciones nuevas porque ya hemos demostrado que podemos.
  • Tenemos la oportunidad de divertirnos más. Estar abiertos al cambio nos abre a decir “sí” más a menudo porque ya estamos abiertos a más experiencias, además de conocer gente nueva, probar cosas nuevas.

Todo el mundo puede hacer el cambio, pero no todas las personas están dispuestas a aceptarlo. No tenemos que esperar a que otros cambien, comencemos por nosotros mismos.

Aquí hay algunos consejos sobre cómo cambiar nuestra forma de pensar y adoptar el cambio:

  • Nuestra mentalidad es como un músculo que se puede mejorar o fortalecer. Una forma de hacerlo es aprendiendo el ejercicio de la meditación. El cambio es incómodo, pero cuando se le presente algo, esté dispuesto a estar abierto a considerarlo y a aprender más sobre ello.
  • Hacer preguntas es una gran estrategia. Al saber todo lo que podemos, comenzamos a sentirnos más cómodos con la idea. A menudo, el mayor temor en torno al cambio es lo desconocido, por lo que si reduce ese aspecto, el cambio se vuelve más fácil.
  • ¡Ser positivo! Hacer el esfuerzo de reconocer los efectos positivos del cambio vuelve a entrenar nuestro cerebro para ver que tenemos una oportunidad de crecimiento. En lugar de asumir que algo va a estar mal, adopte un punto de vista positivo y esté dispuesto a creer que puede ser algo positivo.
  • Prepararnos mental y físicamente para lo que se nos presente. La preparación mental incluye coraje, optimismo, curiosidad, creatividad y gratitud. Estos nos proporcionarán flexibilidad y fortaleza, nos mantendrán motivados, nos obligarán a hacer preguntas, nos ayudarán a resolver problemas inesperados y, sobre todo, a apreciar lo que tenemos actualmente.
  • Ser realista. A menudo, en un momento de nuestras vidas, hacemos que las cosas sean más importantes de lo que son (montaña fuera de una colina de topo), sin embargo, si te preguntas: “Dentro de seis meses, ¿qué importancia tendrá esto?” y la respuesta es ‘no mucho’, entonces no le dé mucha importancia.
  • Para que el cambio funcione mejor, determine qué elementos circundantes deben ajustarse. Puede ser una rutina, un horario, un proceso u otra cosa: trabaje para hacer que el cambio suceda, en lugar de gastar toda su energía en combatirlo o quejarse, o peor aún, sabotearlo.
  • Aceptemos que el cambio sucederá con o sin nosotros. La vida es corta, el tiempo es precioso, así que seamos humildes. El cambio es inevitable y es una parte necesaria de la evolución. Pase lo que pase, el cambio sucederá incluso sin nosotros, por lo que también podría participar y dejarse llevar por la corriente.

Para mantenernos motivados en nuestro viaje hacia el cambio, consideremos establecer plazos claros para los cambios que queremos traer a nuestras vidas. Incluso es bueno tener un socio responsable, para que no nos sintamos solos durante este proceso. El cambio también será un poco más fácil cuando introduzcamos un sistema de recompensas cuando alcancemos objetivos específicos. Puede que las cosas no siempre salgan de acuerdo con nuestros planes, pero con esfuerzo y actitud positiva, y la voluntad de cambiar, podemos transformar exitosamente nuestras vidas y negocios para mejor.