Por qué evitamos negociar y cuánto nos cuesta

¬ŅPuede pensar en la √ļltima vez que inici√≥ una negociaci√≥n, ya sea para un aumento salarial o para solicitar mejores condiciones contractuales con sus partes interesadas? Si lo recuerdas, ¬Ņc√≥mo te sentiste al respecto? ¬ŅConfiado y seguro o aprensivo y temeroso? Si este √ļltimo es el caso, no est√°s solo. Sin embargo, eso no significa que deba permanecer as√≠.

Mientras investigaba sobre el tema de la negociación, me encontré con una encuesta de despertar, que afirma que las mujeres inician negociaciones cuatro veces menos que los hombres, lo que me llevó a profundizar en la razón detrás de esto.

La misma encuesta tambi√©n afirma que “cuando se les pidi√≥ que eligieran met√°foras para el proceso de negociaci√≥n, los hombres eligieron” ganar un juego de pelota “y un” combate de lucha libre “, mientras que las mujeres eligieron” ir al dentista “. Como la brecha salarial entre hombres y mujeres es un tema muy discutido, ¬Ņpodr√≠a el miedo a la negociaci√≥n ser una de sus causas? ¬ŅPodr√≠a ser este otro ejemplo de un problema causado por desaf√≠os externos (la cultura) e internos (miedo a la negociaci√≥n)?

Debido a nuestra educaci√≥n cultural, la mayor√≠a de la gente en el mundo occidental no “espera” las negociaciones, por decirlo suavemente, simplemente porque se han criado con la creencia de que pedir cosas puede parecer ambicioso. Por mucho que las reglas de la sociedad hayan comenzado a cambiar, hasta los √ļltimos tiempos, las ni√Īas fueron criadas para retroceder a√ļn m√°s que los ni√Īos y esperar a que se les ‘den’ las cosas, en lugar de preguntar qu√© es lo que les corresponde.

Entonces, ¬Ņcu√°l es esta actitud perpetua que nos cuesta a las mujeres?

En su libro ‚ÄėLas mujeres no preguntan, Linda Babcock y Sara Laschever dicen que una mujer se sacrifica m√°s de medio mill√≥n de d√≥lares en el transcurso de su carrera al no negociar su salario. Una p√≠ldora dif√≠cil de tragar, ¬Ņverdad? Y puedo agregar que, adem√°s del dinero, los aumentos y las promociones, el temor de las mujeres a la negociaci√≥n nos est√° costando algo a√ļn m√°s valioso.

Nos est√° costando confianza y nos est√° costando tener una cultura en la que sea aceptable que las mujeres ganen menos que los hombres. En los √ļltimos a√Īos, el gobierno australiano ha legislado la igualdad salarial para ambos sexos. ¬ŅDir√≠a que esta ley resolvi√≥ el problema? Es dif√≠cil de cuantificar, especialmente en peque√Īas y medianas empresas.

La soluci√≥n est√° m√°s all√° de declarar ilegal la brecha salarial. La soluci√≥n es un cambio en las mentes de las personas, especialmente en las mentes de las mujeres. Tenemos que pasar de considerar el problema, como la brecha salarial, la desigualdad de g√©nero o el sentimiento de ser v√≠ctima de un problema cultural, a la soluci√≥n, que en este caso es ‘Las mujeres PIDEN’ lo que es leg√≠timamente suyo y M√°s importante a√ļn, las mujeres negocian cada vez que surge la situaci√≥n.